De capa caída. Así se encuentran los ingresos de los mariscadores gallegos a causa de las pobres cotizaciones que el marisco, en especial los bivalvos, están alcanzado este verano. Si la temporada estival suponía un balón de oxígeno para los profesionales del sector, este año las cosas no marchan como debieran y el motor del turismo no está tirando del consumo y de los precios.
La gente «ya no se da tantos homenajes», apuntan en la Costa da Morte, donde el verano no ha logrado subir las cotizaciones del marisco, y donde aprecian que la demanda de los restaurantes no es ya la de antes.
La caída de precios la han medido perfectamente los mariscadores barbanzanos, que estiman que sus ingresos han caído en torno a un 30% con respecto al verano del 2008. Así, de los 125 euros diarios que percibía un mariscador de media hace doce meses se ha pasado a los 90 de este ejercicio.
En cuanto a las causas del desplome de precios, todos coinciden en señalar a la crisis económica, a la que algunos profesionales también suman la importación de producto foráneo, que impide que se revalorice el marisco gallego. Desde luego, por exceso de oferta no es: «En las lonjas continúa vendiéndose la misma cantidad de molusco que en otros veranos precedentes», asegura el presidente de la agrupación de mariscadores de Ribeira, Juan José Argibay.
La debacle de la almeja fina
Si hay una víctima clara de la crisis de precios esa es la almeja fina, cuya cotización no da remontado en ninguna lonja de Galicia. En el área de Arousa, que ha hecho de esta variedad de bivalvo su distintivo de calidad, la cotización media de la especie cayó este verano hasta siete euros con respecto al anterior.
Es el caso de A Illa, donde el precio medio en julio y agosto del 2008 se situó en los 28,31 euros, y la de los dos últimos meses quedó en 21,35, según los datos de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca. Más suave es el descenso en A Pobra, donde cayó cinco euros, o el de Cambados, pero aún así, la diferencia es de cuatro euros.
En Pontevedra también han percibido el descalabro de la almeja fina. Funcionan con un precio mínimo de retirada, fijado en los 14 euros, y este año la cotización ha caído varias veces por debajo de ese nivel. La última ocasión, la semana pasada, cuando se devolvieron al mar 300 kilos de almeja fina de clase extra. Los mariscadores de la zona regresan hoy a los arenales con la esperanza de acercarse a los 18 euros el kilo. Mientras, la almeja japónica y el berberecho mantienen bien el tipo.
Entre el lamento general de los mariscadores, casi chirría el caso de Ferrol. Allí, donde la catalogación de zona C limita la explotación de la almeja babosa a solo cuatro meses del año , los patrones mayores de Ferrol y Barallobre se mostraron moderadamente satisfechos con la cotización obtenida en los 30 días de verano que pudieron trabajar: 8 euros de mínimo y 16 de máximo. «No son precios como para tirar cohetes, pero tal y como están las cosas tampoco es para quejarse», señaló José Luis Estévez, patrón mayor de Ferrol.
Tampoco la navaja ha escapado a la crisis. En Fisterra se está vendiendo a 8 o 10 euros el kilo, cuando el año pasado por estas fechas cotizaba a 12, incluso a 15 euros.
Solo el percebe, y en menor medida el berberecho, parecen escapar a la tendencia a la baja. En Cedeira, lejos de caer, el precio del crustáceo subió en agosto como la espuma, hasta el punto de que en 16 de las 19 jornadas en las que se subastó la especie la cotización superó los cien euros. Es más, el 18 de agosto sobrepasó los 156 euros.
Noticia Extraída de: http://www.lavozdegalicia.es
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