Los mariscadores de Corme decidieron abrir la zona de O Roncudo porque el mal estado del mar no les permitió trabajar adecuadamente en Navidad. Ayer, la suerte les acompañó y pudieron escoger en la misma roca lo mejor de lo mejor de su concesión. Pocas veces las mareas y la calma se alían para conseguir capturas tan espectaculares, que terminarán en las mejores mesas de los restaurantes más distinguidos.
La mayor cantidad de la partida se vendió en A Coruña, pero parte fue para Malpica, donde se consiguieron cotizaciones que solo se dan en las fiestas navideñas. De hecho, los percebes que se recogieron ayer son los que tenían que haberse vendido a finales de diciembre, pero que el mar protegió para que continuaran en el banco percebeiro más famoso de Galicia.
A partir de ahora, O Roncudo volverá a cerrarse a cal y canto hasta julio, cuando se celebre la fiesta de degustación.
Lo normal es que esta área quede reservada durante todo el año y únicamente se abra en Navidad y en el verano. En esta campaña, la tradición se ha roto, porque las mareas y el tiempo no han acompañado y porque O Roncudo se ha repuesto magníficamente de las jornadas de trabajo.
Los trabajadores aseguran que el secreto está en el blindaje de estas piedras, que son vigiladas día y noche por los mariscadores y los guardas. La acción de los furtivos puso en peligro años atrás la recuperación de este fecundo tramo de costa, por lo que ahora el control es exhaustivo.
Ayer faenaron unos sesenta percebeiros en O Roncudo y todos ellos consiguieron con facilidad el tope en esta zona, que es de 5 kilos. Una hora antes de que terminara el tiempo de extracción ya tenían todos el cupo. Para hoy está previsto volver a mariscar, pero se hará en otro punto de la concesión, donde los crustáceos no son tan espectaculares ni tienen tanta fama.
Noticia Extraída de: www.lavozdegalicia.es
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